Este fin de semana pasado hicimos nuestra segunda excursión. Viajamos a Chichén Itzá, Ek- Balám, y el sábado fuimos a un cenote, la pasamos bien. Nuestra primera parada fue Ek-Balam, donde descubrimos tres plazas de estructuras. La decoración de las fachadas en los edificios de Ek’ Balam, no las hicieron con figuras labradas en piedras como en Uxmal y Chichén Itzá, sino con estuco o mortero de cal, moldeadas y pintadas de formas distintas. Es interesante que era costumbre de los antiguos arquitectos mayas utilizar estructuras de épocas anteriores como cimientos, para la construcción de nuevas edificaciones. Aunque, las primeras edificaciones corresponden al Clásico Tardío (700-1000 d.c.) y las estructuras superiores fueron construidas hasta el Posclásico (1200-1542 d.c.)
En Chichén, vimos la cancha de juego más grande en Mesoamérica. Cuenta con dos largas construcciones laterales, donde se ubican los anillos de piedra con imágenes de serpientes y escenas del sacrificio de jugadores de pelota. Además, el templo de los Jaguares y Escudos presenta procesiones de señores y escenas de batalla, que ofrecen una viva imagen de la historia de Chichén Itzá. El Castillo y su complejidad están relacionados con el calendario maya y el paso del tiempo.
Pienso que Uxmal es mejor que Chichén porque había demasiados vendedores. Cada minuto, alguien trató de venderme algo. Quería gritar porque estaban molestando mi diversión. La cosa más interesante que escuché fue, que había una ciudad escondida debajo de Chichén Itzá. En Chichén durante siglos separados, hace más de 1.000 años, llegaron los toltecas, e influyeron en la cultura de los mayas. Aprendí y me divertí. ¡Qué padrísimo! ¿verdad?